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Hacemos nuestras reuniones de jóvenes porque creemos firmemente que cada uno de ellos merece un lugar donde pueda crecer con propósito, esperanza y dirección. En un mundo donde tantas voces compiten por la atención de los adolescentes, donde la presión social, las malas influencias y la exposición a las drogas parecen estar a la vuelta de cada esquina, nuestra misión es abrir un espacio diferente: un espacio seguro, sano y lleno de oportunidades para descubrir quiénes son y hacia dónde pueden caminar.

Cuando hablamos de invertir en los jóvenes, no nos referimos solo a organizar una actividad o a llenar un horario; hablamos de sembrar en ellos valores, identidad, carácter y fe. Para muchos de estos muchachos, cada reunión representa un respiro, un momento para desconectarse de ambientes dañinos y conectarse con personas que realmente creen en su potencial. Sabemos que la adolescencia es una etapa crucial: es el momento donde se toman decisiones que pueden marcar el resto de sus vidas. Por eso hacemos lo que hacemos. Porque sabemos que si un joven encuentra un lugar donde es escuchado, amado y guiado, su historia puede cambiar por completo.

Nuestras reuniones también existen para todos aquellos niños que han crecido dentro de nuestras actividades. Con los años, sus intereses, preguntas y desafíos cambian, y necesitan un ambiente que vaya de la mano con esa etapa. Por eso continuamos caminando con ellos, dándoles la oportunidad de seguir creciendo espiritualmente, emocionalmente y socialmente, rodeados de amigos y líderes que los acompañan en cada paso.

Pero también abrimos nuestras puertas para aquellos jóvenes que nunca han tenido un espacio así. Jóvenes que viven diariamente el riesgo de caer en drogas, pandillas, malas influencias o comportamientos que pueden destruir su futuro. Para ellos, estas reuniones representan más que una actividad: representan esperanza. Son una oportunidad para descubrir que existe un propósito más grande, que hay un Dios que los ama, y que su vida tiene un valor inmenso aunque el mundo les haya dicho lo contrario.

En cada reunión, nuestra meta es la misma: mostrarles que no están solos y que sí es posible construir un futuro diferente. Porque cuando invertimos en un joven, no solo estamos impactando su presente; estamos transformando generaciones, familias y comunidades enteras. 

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